11 octubre 2010

Zaanse Schans (Holanda)

A escasos 8 kilómetros de Amsterdam, cerca de Zaandam, se encuentra Zaanse Schans, serena y tranquila entre molinos y canales. Una preciosa aldea holandesa que parece casi hecha para el turismo por su perfección. Porque es la perfecta recreación de lo que siempre hemos pensado que es un típico pueblo holandés.
Zaanse Schans es es un museo al aire libre que muestra a sus visitantes cómo era la vida de la región 'de Zaan' hace 150 años. Este complejo, creado en 1960, ofrece como atractivo principal casas originales dotadas de bellas fachadas junto con un astillero histórico y demostraciones de artesanía en zuecos aunque los molinos constituyen en particular la atracción primordial para miles de visitantes. De Zaan fue probablemente el primer estado industrial que existió en el mundo.
Más de 800 molinos llegó a tener la región de Zaan, pero hoy día en esta pequeña aldea se han concentrado unos cuantos procedentes de varios puntos de la zona, con el fin de no perder la tradición histórica que el lugar guarda.
»» Algo de historia: 
Zaanstreek lleva siglos de antigüedad situada a orillas del río Zaan. Esta importante vía fluvial de la provincia de Holanda del Norte se originó como un desagüe natural que rodea a la zona pantanosa de la turba. Se cree que "Zaanstreek industrial", con sus numerosos molinos de viento es la zona industrial más antigua en Europa. El progreso industrial puede verse fácilmente en Zaanse Schans con molinos de viento en primer plano y modernas fábricas en el horizonte.
»» Zaanse Schans:
Las casitas de este pequeño pueblo son casas de madera, con fachadas pintadas en colores, generalmente verdes o negras. Entre ellas, pequeños puentes individuales que las conectan y que nos permiten salvar los cauces de las pequeñas acequias que las circundan.
La mayoría de los edificios fueron reubicados en otras zonas de Zaanstreek en el 1960 y 1970 debido a que con el desarrollo urbano se encontraban bajo la amenaza de la aniquilación. Se trasladaron a la Zaanse Schans, el lugar exacto donde en 1574 Diederik van Sonoy, un gobernador al servicio de Guillermo de Orange, con la ayuda de la población local, levantaron trincheras para detener el avance del ejército español.
» La aplicación del cigüeñal revolucionó el desarrollo industrial de los molinos de viento en los Países Bajos. Cornelis Corneliszoon de Uitgeest, un inventor de comienzos de la Edad de Oro aplicó el principio por primera vez en 1594 en un molino de viento de madera aserrado. Este proceso fue tan exitoso que a partir de entonces serrar troncos de madera a mano se convirtió en una cosa del pasado y los molinos de viento ayudaron a cambiar Holanda geográfica y culturalmente.
De los miles de molinos de viento industriales construidos en el pasado a lo largo de las orillas del río Zaan actualmente sólo se mantienen doce, seis de los cuales se puede encontrar, restaurados, en el Zaanse Schans: el molino de la mostaza (De Heisman), los últimos molinos de aceite que existen (De Zoeker y De Bonte Hen), el molino dedicado a moler materiales para crear pigmentos para pinturas y originario de 1646 (De Kat) y los molinos aserraderos, utilizados para moler maderas tropicales y troncos (De Gekroonde Poelenburg y Het Jonge Schaap).
Además de los seis molinos industriales de viento, hay otros dos molinos en la pequeña Zaanse Schans, De Windhond y Weidemolen De Hadel. La preservación y conservación de los molinos de viento en el resto de Zaanstreek se debe a la Sociedad Zaansche Windmill, fundada en 1925 por el profesor y artista Frans Mars. Preveía que, debido a la edad de los molinos de viento y la introducción de los motores de vapor, perderían su importancia económica y con ello desaparecerían de la zona y un elemento importante de la cultura Zaanse se perdería para siempre. La sociedad tuvo como primer objetivo establecer el Museo del Molino en el año 1928.
» Entre los museos destaca el de la primera tienda de ultramarinos de Albert Heijn. Albert Heijn, abuelo y fundador del poderoso imperio de supermercados Ahold, se hizo cargo de la pequeña tienda de comestibles de sus padres en 1887. El interior original del museo es testimonio de los considerables cambios y los acontecimientos ocurridos durante el siglo pasado. También merecen la pena el museo de la panadería en Gecroonde de Duyvekater, la Noorderhuis y el museo Zaans Verkade, pero no están abiertos a diario durante todo el año. Además, existen talleres tradicionales holandeses como el taller de zuecos o zapatos de madera, la fundición de peltre, la fabricación del queso y el astillero.
Una visita típica es la del museo de relojes, el Klokkenmuseum, en el que también se muestran cómo se hacen éstos y se enseñan algunos modelos que son únicos en el mundo.
Granjas, talleres y fábricas de quesos dan un aroma aún más tradicional a este lugar, como si del siglo XVII se tratara. En verano, pueden hacerse cruceros en embarcaciones descubiertas por los diques colindantes.
»» Bibliografía y fuentes: » Amsterdam y alrededores (Guías visuales El País Aguilar) » Zaanse Schans (Holanda Latina)
»» Enlaces: » Zaanse Schans (Web oficial) » Zaanse Schaans (Visitar Amsterdam)


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