02 junio 2014

Schloss Neuschwanstein (Baviera)

Schloss Neuschwanstein (Alemania)
Schloss Neuschwanstein está enclavado en un paraje montañoso, a orillas del Schwansee (Lago del Cisne), perteneciente al municipio de Schwangau (Alemania). Este palacio de cuento de hadas fue erigido en 1869-1886 para el excéntrico rey de Baviera Luis II a partir de un proyecto del arquitecto de teatros Christian Jank. En su concepción de tan imponente residencia, el rey se inspiró en el castillo de Wartburg, en Turingia, el cual visitó en 1867. El castillo de caliza gris pálido, incorpora diversos estilos históricos. Siete semanas después de la muerte del rey Luis II en 1886 se abrió al público. El rey, de carácter retraído, había construido el castillo para poder alejarse de la vida pública; lo que en su día fuera su refugio se ha convertido en un lugar de atracción para el público. Neuschwanstein es hoy uno de los castillos más visitados de Europa.
El palacio, al final de una dura subida de 30 minutos desde la cercana aldea de Hohenschwangau, ofrece unas vistas espectaculares del paisaje colindante. También se puede subir en minibús o en carrozas de caballos.

Luis II de Baviera
»» Schloss Neuschwanstein (Neuschwansteinstraße 20, Schwangau): Situado en Baviera (Alemania), este bellísimo castillo es una potente y fantástica creación romántica, en estilo neogótico, construido entre los años 1869 y 1886 según proyecto del escenógrafo Christian Jank por encargo del rey Luis II de Baviera. Los interiores, pomposamente decorados y quizás un poco recargados (el edificio costó en la época más de 6 millones de marcos), son hoy una obra maestra del estilo histórico y una antología del arte muniqués de la segunda mitad del siglo XIX.
El castillo de Neuschwanstein se construyó en una época en la que los castillos y las fortalezas no eran necesarias desde el punto de vista estratégico. Así, según las ideas del rey, Jank proyectó un espacio más estético que funcional. El castillo nació de la pura fantasía: una bella y romántica composición de torres y muros en perfecta armonía con las montañas y los lagos. La combinación de varios estilos arquitectónicos y la artesanía interior es un gran tributo a la fantasía y la imaginación. Refleja los ideales y anhelos del rey Luis II. Construido como un mundo imaginario y poético en el que podía refugiarse y soñar, el castillo cuenta con pinturas inspiradas en las óperas de Richard Wagner, a quien el rey admiraba hasta límites insospechados. El rey exigió dos condiciones en su construcción: primero, que fuera edificado por trabajadores bávaros y con materiales bávaros, sin apenas excepciones, lo que favoreció la creación de una poderosa artesanía en Baviera, que ha hecho de ella uno de los mayores enclaves industriales de Alemania. Y segundo, que por fuera se asemejase a los castillos de los cuentos de hadas que tanto admiraba en su juventud, mientras que por dentro contuviera todos los avances tecnológicos de la época.
Portada Schloss Neuschwanstein desde el patio superior
Muchas salas se han decorado como auténticas escenas de óperas de Richard Wagner: en la tercera planta una falsa gruta recuerda 'Tannhäuser', y el salón, la llegada del cisne en 'Lohengrin'. La sala del trono imita una capilla de estilo románico-bizantino. En la cuarta planta, un inmenso salón de los Cantores, recuerda a Wartburg, la fortaleza de Turingia, cuna de los torneos poéticos de trovadores en el siglo XIII y evoca de nuevo la ópera wagneriana 'Tannhäuser'. Además de continuas referencias a cuentos o a diversas leyendas y personajes medievales (Tristán e Isolda, Fernando el Católico), el interior también contiene una completa red de luz eléctrica, el primer teléfono móvil de la historia (con una cobertura de seis metros), una cocina que aprovechaba el calor siguiendo reglas elaboradas por Leonardo da Vinci, y maravillosas vistas y paisajes a los lagos y montes de Füssen y los Alpes, o de la cascada del río Pöllat que podía contemplarse desde la habitación del monarca.
Schloss Neuschwanstein
El castillo asemejó tanto los relatos tradicionales alemanes que inspiró al mismísimo Walt Disney como modelo para la creación del castillo de 'La bella durmiente' (1959).
Luis II deja la capital, Múnich, y se instala permanentemente en el castillo en 1884 supervisando su construcción, en concreto desde unas escaleras que constituían el lugar favorito para seguir los avances obtenidos. o tomar medidas ante las amenazas por parte de la banca extranjera de embargar sus propiedades, es incapacitado en 1886 y muere ahogado en un lago cercano en extrañas circunstancias.
Los descendientes de Luis II vendieron el castillo al gobierno bávaro, pasando más tarde al alemán. La cantidad por la que lo vendieron iguala a los ingresos anuales actuales que el castillo obtiene de los turistas que vienen a visitarlo.
»» Bibliografía: » Alemania (Guía Total) (Anaya Touring Club) » 'Alemania': Guías Audi (National Geographic) » Alemania (El País Aguilar) » Deutschland (Baedecker, Allianz Reiseführer)
»» Enlaces:
Schloss Neuschwanstein (Offizielle Homepage der Bayerischen) » Neuschwanstain Castle » Neuschwanstain (Wikipedia)
Schloss Neuschwanstein (Alemania)

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