08 febrero 2009

San Petersburgo: Fortaleza de Pedro y Pablo

La ciudad de San Petersburgo se fundó en la margen septentrional del río Neva, en 1703, momento culminante de la Gran guerra del Norte. Se comenzó levantando una fortaleza de madera y el barrio de Petrogradskaya (Petrogrado) se iría formando sobre la marisma a base de casas de madera, donde vivían los artesanos que trabajaban para la nueva ciudad de Pedro el Grande. Petrogradskaya estuvo poco poblada hasta finales de la década de 1890 cuando, con la construcción del puente de la Trinidad, la zona tuvo mejor acceso. Este hecho promovió la construcción de numerosos edificios en pleno movimiento modernista, del que aún quedan muchas huellas. La población se cuadruplicó y la zona se convirtió en favorita de artistas y profesionales. El lugar más importante de la zona es la fortaleza de Pedro y Pablo.

»» Lugares, espacios y edificios de interés:
» La Fortaleza de Pedro y Pablo: La fortaleza, originalmente construida durante el mandato de Pedro I el Grande y diseñada por el propio zar y por Domenico Trezzini, es el primer y el más antiguo punto de interés de San Petersburgo, construido entre 1703 y 1733 sobre la isla Zayachy, a lo largo del río Neva. La razón más importante por la cual Pedro I decidió emplazar la fortaleza fue por protección contra un posible ataque naval sueco durante la Gran Guerra del Norte.
En su interior hay una serie de edificaciones militares, además de la fábrica de la moneda y el pabellón de celdas para presos políticos, en el que se sucedieron varias generaciones de revolucionarios durante el Imperio, entre los que se cuentan figuras como Dostoievski y el propio hermano de Lenin.
Los principales puntos de interés en la fortaleza son:
» Puerta de San Pedro: Es la puerta principal a la fortaleza. Presenta arcos superpuestos. La puerta de Iván (década de 1730), neorrenacentista, conduce hasta la de San Pedro (1717-1718). Su estructura es barroca, con volutas sobre las puertas laterales y un frontón curvo. Domenico Trezzini remodeló la puerta de Pedro, conservando los bajorrelieves de Karl Osner, con alegoría a la vitoria de Pedro el Grande sobre Carlos XII de Suecia. Representa a san Pedro derribando a Simón Magus.
» Puerta del Neva (imagen 1): Este austero acceso a la fortaleza desde el río recibió el nombre de la puerta de la Muerte. Los prisioneros bajaban sus eslacaleras para embarcarlos hacia la fortaleza de Schlüsselburg (al este de San Petersburgo), para recibir la pena capital o para realizar trabajos forzados. Esta puerta gris data de 1784-1787 y apenas está decorada, a excepción del áncora que que adorna el frontón. En el arco hay unas placas de latón que recogen la altura de las diferentes riadas. Pushkin dedicó 'El jinete de bronce' a la catastrófica riada de 1824.
» Bastión Trubetskoi: Está abierto al público en calidad de museo. Además de unas cuantas exposiciones de ropa de prisión, los únicos objetos que se muestran son las celdas, restauradas a su tenebroso aspecto prerrevolucionario. El primer prisionero en ocupar estas mazmorras fue Alexei, el propio hijo de Pedro el Grande, a quien se torturó hasta su muerte en 1718, acusado de traición, y según se dice, bajo la supervisión del zar. La prisión se amplió en 1872, cuando un bastión adyacente, el Bastión Alexeivsky, en el cual estuvieron presas figuras tan famosas como los escritores Fiódor Dostoyevsky y Nikolai Chernyshevsky, se vio saturado con disidentes opuestos al régimen zarista. Una cronología parcial de los revolucionarios que estuvieron presos aquí incluye a algunos de los terroristas de la Voluntad del Pueblo, quienes asesinaron a Alejandro II en 1881. El hermano mayor de Lenin, Alejandro, quien intentó matar a Alejandro III (y fue sentenciado a la pena capital por el papel que desempeñó en el complot), León Trotski y Máximo Gorky, tras participar en la Revolución de 1905. Los Bolcheviques mismos encarcelaron gente por un período corto, empezando con miembros del Gobierno Provisional, así como a marinos que se rebelaron en Kronstadt en 1921. Aparentemente fueron los últimos en estar cautivos aquí, y en 1925 se abrió en su lugar un museo conmemorativo (en honor a los prisioneros prerrevolucionarios).
- Casa de los Ingenieros (imagen 2): Construida entre 1748 y 1749, se organizan ezposiciones sobre la vida cotidiana en San Petersburgo antes de la Revolución. Se pueden observar colecciones de maquetas de barcos, pistolas de duelo, trajes de corte, disfraces, instrumentos musicales de la época o máquinas de coser y de escribir, teléfonos o máquinas fotográficas.
» Casa del Comandante (imagen 3): El edificio largo color rosa y blanco que se ve a la derecha al salir de la catedral es la Casa del Comandante (Komendantsky Dom), erigida entre 1743 y 1746. En alguna época estuvo allí la administración de la fortaleza, al mismo tiempo que hacía las veces de sala del tribunal para prisioneros políticos. Aquí se juzgó a los revolucionarios dicembristas en 1826. La habitación donde tuvo lugar el juicio forma parte de las exposiciones permanentes que tratan de la historia de San Petersburgo desde su fundación en 1917.
» Casa de Moneda (Monetny Dvor), enfrente a la entrada a la catedral, se construyó primero en 1716, sin embargo, la estructura actual se erigió entre 1798 y 1806. La casa de moneda sigue funcionando, produciendo medallas, condecoraciones militares y znachki, o broches de recuerdo de Rusia. Aquí se hicieron las monedas transportadas en las misiones espaciales soviéticas.
» Cobertizo para botes (Botny Domik) (imagen 4), construido entre 1762 y 1766 para guardar el bote que cuando niño tuviera Pedro el Grande. Desde entonces el bote se trasladó al Museo Naval en la Isla Vasilievsky Island y la construcción no está abierta al público.
- Catedral de San Pedro y San Pablo (imagen 5): La catedral actual es la segunda del lugar. La primera, construida poco tiempo después de la fundación de la ciudad, fue consagrada por el arzobispo Iov de Novgorod en abril de 1704. El edificio actual, la primera iglesia de piedra de San Petersburgo, fue diseñado por Trezzini y construida entre 1712 y 1733. Su aguja alcanza los 123 metros de altura, con la figura de un ángel en su extremo.
Un siglo después de concluirse, hacia 1830, la cruz se inclinó como consecuencia de un vendaval, sin que pudiera encontrarse ningún obrero dispuesto a encaramarse a tal altura. Ante las promesas de grandes recompensas que ofreciera el zar, se atrevió, por fin, a reparar el desperfecto un tal Tielushkin, quien, una vez terminado su trabajo, fue conducido ante el emperador para que formulase su deseo. Tielushkin sólo pidió una copa que fuese llenada gratuitamente de vodka por los taberneros de San Petersburgo durante toda su vida. El zar, divertido, le regaló un vaso de oro con las armas imperiales que el infeliz Tielushkin perdió en una de sus primeras borracheras. Volvió a presentarse desolado en palacio, requiriendo del monarca un signo que no pudiera extraviarse, por lo que se le impuso a fuego, en la mejilla derecha, el sello imperial. Desde entonces, Tielushkin entraba en los figones y, sin decir palabra, mostraba la marca de su rostro y era inmediatamente servido.
Dentro de la catedral de Pedro y Pablo asombra a los visitantes el suntuoso iconostasio barroco, realizado según el diseño del arquitecto Iván Zaprudni, con prodigiosas tallas doradas. En esta iglesia se encuentran los sepulcros de los zares, desde Pedro el Grande hasta Nicolás II, con escasas excepciones. Los túmulos de mármol blanco son sencillos y únicamente destacan los de Alejandro II y su esposa, cincelado uno de ellos en jade de Altai, y el otro, en redonita de los Urales, con un peso que excede las cinco toneladas.
Los últimos Romanov fueron traídos hasta aquí y enterrados en una capillita lateral en 1988, ochenta años después de su muerte tras ser fusilados por un pelotón bolchevique en Ekaterinburgo. Hoy tienen siempre a los pies de su tumba un ramillete de siete rosas rojas, una por cada miembro de la familia muerta en tan trágicas circunstancias.
El carrillón de la catedral entona cada cuarto de hora unos compases del himno ruso, pero la tradición permanece a mediodía, cuando un cañonazo indica la hora a toda la ciudad. Es “la hora del almirante”. La expresión se repite desde el siglo XVIII, cuando se consideraba que ante esta señal el almirante se tomaba su copa de vodka antes de comer.
»» Enlaces: » Catedral de San Pedro y San Pablo (Wikipedia) » Fortaleza de Pedro y Pablo (Turismo Terra) » Fortaleza de Pedro y Pablo

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